
La exposición que se inaugura el 25 de septiembre a las 19:00h en la Galería del Carmen está organizada por la Asociación Alhama Sana A-SANA quien agradece al Ayuntamiento de Alhama de Granada, al Centro Municipal de Información a la Mujer, a la Diputación Provincial de Granada y a todas las familias que aportaron fotografías durante la campaña de recuperación de imágenes en 2011 y a aquellas personas que han prestado sus utensilios y artículos de uso cotidiano en tiempos pasados, para enriquecer esta muestra.
Tras el acto inaugural, la exposición permanecerá abierta hasta el 10 de octubre en horario de mañana de 10:00 a 14:00h. y a grupos concertando sus visitas en horarios específicos.
Para concertar visitas, llamar al 677 219 094.
SOBRE LA EXPOSICIÓN
“La mujer rural de Alhama de Granada y su Comarca: el valor de lo cotidiano” es una exposición fotográfica y de utensilios cotidianos que recupera la memoria de las mujeres que sostuvieron la vida rural y trabajaron para construir un futuro mejor para sus familias
Hay trabajos que aparecen en los libros de historia y otros que, aunque fueron esenciales, quedaron durante mucho tiempo fuera de ellos.
La exposición fotográfica “La mujer rural de Alhama de Granada y su Comarca: el valor de lo cotidiano” nace precisamente para poner el foco en esas historias. En las historias de las mujeres rurales que, generación tras generación, sostuvieron sus hogares, ayudaron a sacar adelante a sus familias y contribuyeron de manera decisiva a la vida de sus pueblos.
A través de una selección de fotografías, la exposición nos acerca a una realidad que forma parte de la memoria de Alhama de Granada y su comarca: la vida cotidiana de aquellas mujeres que hicieron de cada día un ejercicio de esfuerzo, responsabilidad, ingenio y perseverancia.
Mujeres que lavaban la ropa en el río o en los lavaderos. Que caminaban hasta el manantial para llevar agua a sus casas. Que cuidaban un pequeño huerto familiar para complementar la alimentación de la familia. Que ordeñaban el ganado, atendían a los animales y colaboraban en las labores del campo.
Mujeres que criaban a sus hijos —en muchos casos familias numerosas— mientras cuidaban también de sus padres y de las personas mayores de la familia.
Mujeres que participaban en la matanza anual, conservaban los alimentos para que pudieran durar durante meses, cocinaban, cosían, limpiaban y organizaban una casa en la que prácticamente todo dependía de su trabajo.
Y todo ello en unas condiciones que hoy resultan difíciles de imaginar.
Sin agua corriente.
Sin electricidad.
Sin lavadora.
Sin calefacción ni agua caliente.
En casas frías durante el invierno y calurosas durante el verano. Con medios limitados y largas jornadas de trabajo.
Pero también con una responsabilidad que iba mucho más allá del esfuerzo físico.
Porque aquellas mujeres tenían que pensar en todo.
En qué comería la familia. En qué había que sembrar, recoger o conservar. En los animales que había que atender. En la ropa que había que lavar. En los hijos. En los mayores. En los enfermos. En aquello que hacía falta para que la casa y la familia siguieran adelante.
Era una enorme responsabilidad física, mental y emocional que se asumía como parte de la vida cotidiana.
Mucho más que una mirada al pasado
Esta exposición no pretende idealizar aquella forma de vida ni presentar el pasado como un tiempo mejor.
Al contrario.
Las fotografías y utensilios nos permiten comprender cuánto ha cambiado nuestra sociedad y cuánto esfuerzo hubo detrás de ese cambio.
Hoy disponemos de agua corriente, electricidad, electrodomésticos, calefacción, agua caliente y numerosos recursos que han transformado radicalmente nuestra manera de vivir.
Muchas tareas que entonces requerían horas de trabajo físico hoy pueden resolverse en unos minutos.
Por eso, contemplar estas imágenes desde el presente puede ayudarnos también a tomar conciencia de algo que fácilmente olvidamos: somos una sociedad privilegiada en comparación con las condiciones en las que vivieron muchas de las generaciones que nos precedieron.
Y ese progreso no apareció de la nada.
Fue también el resultado del esfuerzo cotidiano de personas que hicieron todo lo posible para que sus hijos tuvieran una vida mejor que la suya.
Ellas hicieron posible lo cotidiano
Ese es precisamente el significado de esta exposición.
Porque aquello que llamamos “cotidiano” puede parecer pequeño cuando se observa de manera aislada.
Una mujer que va a buscar agua.
Una mujer que lava ropa.
Una mujer que trabaja en el campo.
Una mujer que ordeña un animal.
Una mujer que prepara alimentos para conservarlos.
Una mujer que cuida de sus hijos o de sus mayores.
Pero cuando observamos todas esas acciones juntas, generación tras generación, comprendemos su verdadera dimensión.
Ellas sostuvieron familias.
Sostuvieron hogares.
Sostuvieron comunidades.
Y, sobre todo, trabajaron para que quienes vinieran después pudieran vivir un poco mejor.
La exposición quiere ser, por tanto, un reconocimiento a aquellas mujeres cuyos esfuerzos fueron fundamentales aunque muchas veces no fueran reconocidos como merecían.
A las mujeres que estuvieron detrás de tantas familias.
A nuestras madres, abuelas y generaciones anteriores.
A todas aquellas mujeres rurales cuyos nombres quizá no aparecen en los grandes relatos históricos, pero cuya huella permanece en nuestras familias, nuestros pueblos y nuestra forma de entender la vida.
“La mujer rural de Alhama de Granada y su Comarca: el valor de lo cotidiano” es una invitación a mirar esas fotografías con otros ojos.
No solamente para recordar.
Sino para comprender.
Para valorar.
Para agradecer.
Y para preguntarnos:
¿Cuánto de nuestra vida actual fue posible gracias al esfuerzo cotidiano de las mujeres que nos precedieron?
Porque algunas de las grandes transformaciones de una sociedad no comienzan con grandes acontecimientos.
Comienzan, sencillamente, haciendo cada día todo lo necesario para que la vida continúe.
