
Quien piense que un dojo es simplemente un lugar para hacer ejercicio está muy lejos de comprender su verdadero significado. Un dojo no es un gimnasio ni un espacio para “pasar el rato”. Es un entorno de aprendizaje, respeto y disciplina, donde cada alumno trabaja para convertirse en una mejor versión de sí mismo.
En este espacio, la etiqueta y el comportamiento son fundamentales. No se trata de gritar ni quejarse, y el respeto hacia el sensei —guía y responsable de la enseñanza— es una norma inquebrantable. Para los estudiantes, desde los principiantes hasta los cinturones negros, el dojo es un lugar sagrado que representa la esencia del karate y el corazón de una tradición que va mucho más allá del deporte.
Con esa filosofía como base, recientemente se celebró un campeonato interno de karate en la modalidad de kumite en las instalaciones del club, una iniciativa que contó con la colaboración imprescindible de la Concejalía de Deportes de Alhama. Esta actividad se organizó con el objetivo de preparar y familiarizar a los nuevos competidores, ofreciéndoles sus primeros combates en un entorno formativo y exigente.
Durante la jornada, las jóvenes promesas del club demostraron un notable progreso técnico y actitudinal, evidenciando que muy pronto estarán listas para dar el salto a los campeonatos provinciales gracias al nivel que comienzan a alcanzar.
En el medallero, los oros fueron para José Ros, Javier Singl, Ana Mª Palma, Mario Arrebola, Pablo García, Alberto Lizana y Miguel Ángel Ruiz.
Las platas recayeron en Fernando Hinojosa, Abdelwadou Sabri, Jimena Gálvez, Salvador Guerrero, Fº Maqueda, Alejandro Horobin y Lucía Singl.
Los bronces fueron obtenidos por Yusei Guido, Carla Olmos, África Macías, Yussef Lamafar y Miguel Morales.
Una jornada que no solo dejó buenos resultados, sino que reafirmó la importancia del dojo como lugar de crecimiento personal y como base formativa para los karatekas del futuro.
FOTO: Club Deportivo Alhama IPPON
