
La feria de septiembre volvió a contar con uno de sus eventos más esperados: el Concurso de Repostería organizado por la asociación AMAL, que alcanzó su trigésimo segunda edición. La cita, celebrada el viernes 12 de septiembre por la tarde, reunió a trece participantes y a un numeroso público que no quiso perderse esta tradicional muestra de talento culinario.
Pasadas las siete y media, la concejala de Igualdad, Ana Molina, dio la bienvenida a las personas asistentes y presentó al jurado encargado de valorar las creaciones. En esta ocasión, el panel estuvo compuesto por David Ortega, de Panadería Ortega; José Prados, de Cafetería Balada; y Antonia Naveros, en representación de AMAL. Tras la introducción, comenzó la cata de los postres, un proceso en el que los jueces comentaron sabores, texturas y presentaciones, al tiempo que anotaban sus puntuaciones.
Un total de trece dulces compitieron en esta edición, con propuestas tan variadas como tartas, bizcochos o galletas. El público, siempre fiel a la cita, siguió con atención la presentación de cada plato desde lo que muchos llaman su “palco de honor”. La organización volvió a destacar la creatividad de las propuestas, fruto del empeño y el cariño con el que cada participante prepara sus elaboraciones.
Tras la degustación, el jurado se retiró a deliberar, una tarea cada vez más compleja por la calidad de los postres y la diversidad de criterios. Finalmente, María Corrales, presidenta de AMAL fue la encargada de anunciar el veredicto. El premio a la Mejor Presentación recayó en Romina Zurita por su Tarta de tres leches; el de Mejor Sabor fue para María Prados gracias a sus Delicias de nata; mientras que la distinción a la Originalidad fue para José Luis Navarro, con su postre Ana de mi Alma, inspirado en la rosa de los vientos del empedrado de la Calle Baja Iglesia.
En la categoría juvenil, el reconocimiento fue para Valentina Lobillo y sus crepes caseros, mientras que en la categoría infantil la premiada fue nuevamente Daniela Raya Vega con su propuesta “galletazo”, una divertida galleta enorme salpicada de Lacasitos.
Como ya es tradición, tanto las personas premiadas como el resto de participantes recibieron un obsequio: una estrella nazarí de cerámica decorada con motivos típicos granadinos y la inscripción de esta edición en el reverso, símbolo del valor que AMAL otorga a la participación. Este año, además, la organización incorporó una novedad: un sorteo entre las personas participantes que no obtuvieron premio. En la categoría infantil se sorteó un vale de 20 euros, canjeable en Librería Ruiz o Bazar Dioni. Por otro lado, en la categoría general se ofreció un vale de 30 euros para gastar en Pablo Joyería y Relojería, al que el propietario, Pablo Moreno, quiso añadir otros 20 euros como muestra de apoyo y colaboración con la Asociación AMAL.
La jornada concluyó con la degustación popular de los postres presentados, momento en el que los asistentes pudieron valorar por sí mismos el sabor, la presentación y la creatividad de cada propuesta. La concejala de Igualdad cerró el acto animando a que esta tradición continúe sumando ediciones en la programación de la feria.
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